Un café con Teresa Elola-Calderón

Nos tomamos un café con Teresa Elola-Calderón, una madrileña de carácter risueño, licenciada en Derecho, a quien su amor por la lengua materna y su inmensa curiosidad la llevaron por los senderos de la traducción e interpretación.

Convencida de que la palabra es un tesoro de inestimable valor que hay que proteger para que se perpetúe y pase de generación en generación, Teresa se siente afortunada de poder ejercer en la actualidad como traductora autónoma en Bruselas,  donde lleva afincada desde hace más de quince años.

¿De dónde eres y a qué te dedicas?

Soy española, de Madrid, aunque tengo raíces manchegas; mi familia materna es originaria de un pueblecito de la comarca de La Jara,  cerca de Talavera de la Reina.

Soy traductora e intérprete, y mis campos de especialización son la traducción jurada, jurídica, institucional y literaria. Interpreto fundamentalmente para instancias judiciales y policiales belgas, y estoy especializada en la interpretación consecutiva y en el chuchotage.

¿Qué razones te trajeron a Bruselas?

El trabajo y el amor (suena a tópico, pero es la pura verdad). Tras licenciarme en Derecho por la Universidad Autónoma de Madrid, cursé un Máster en Relaciones Internacionales e Integración Europea en la Universidad de Lieja. Gracias a esta universidad, encontré mi primera e inesperada oportunidad laboral y conocí a mi marido. Después, otros trabajos se sucedieron en Bruselas, ciudad en la que me casé y donde resido desde 2005.

¿Cómo surgió tu interés por la traducción e interpretación?

La decisión de dedicarme de lleno a la traducción cuajó tras doce años de sólida carrera laboral por cuenta ajena. En la traducción vislumbré un noble oficio que me concedía, por un lado, la oportunidad de continuar vinculada a la lengua española, a la vez que seguía nutriendo mi lado francófilo y mi pasión por los estudios jurídicos.  Esta profesión me permitía, además,  saciar mi curiosidad inquebrantable y disfrutar, como trabajadora autónoma, de una libertad sin par.

¿Dónde realizaste los estudios de traducción e interpretación?

Para ejercer con dedicación, legitimidad y conocimiento este oficio, regresé, no sin esfuerzo, a las aulas: a la Universidad Libre de Bruselas y al Centro Europeo de Traducción Literaria (CETL). En la primera, cursé el certificado posuniversitario para traductores e intérpretes jurados, así como dos asignaturas del Máster en traducción. En el CETL, estoy actualmente cursando la última etapa de un certificado posuniversitario en traducción literaria.

Además de una buena formación, ¿qué cualidades se requieren para ser un buen traductor e intérprete jurado?

Para ejercer en el campo de la traducción jurada y jurídica es indispensable dominar tanto el derecho como la traducción. La traducción jurídica requiere análisis, rigor y precisión, aparte de mucha capacidad de concentración y de investigación. En la interpretación, a mi parecer, la empatía es fundamental para conectarnos con las personas a las que interpretamos para poder interpretar con ritmo y entonación. En ambos casos son fundamentales la dedicación y la perseverancia.

 ¿Por qué son necesarios hoy en día los traductores jurados?

Porque así lo exigen las leyes tanto europeas como nacionales. Además, los traductores e intérpretes jurados somos los únicos que ofrecemos, en principio, una traducción e interpretación íntegra y fiel (equivalente al original en cuanto a forma, estilo y contenido) y, como los abogados, estamos sujetos a un código deontológico basado en el secreto profesional.

¿Cuáles son los documentos oficiales que más te piden traducir? ¿En qué idiomas?

Para el notariado belga, traduzco fundamentalmente poderes notariales, capitulaciones matrimoniales, actas de notoriedad y testamentos, estatutos sociales, certificados de nacimiento y de defunción.

Para la Justicia belga, en particular, para la fiscalía y los juzgados de instrucción, suelo traducir órdenes europeas de investigación, comisiones rogatorias internacionales, sentencias e incluso atestados de la policía judicial. Asimismo, interpreto en comisarías de policía y en los juzgados de instrucción, de lo penal, de menores y de familia. Días y … ¡noches!

También trabajo para el Comisariado General de Refugiados y Apátridas, para despachos de abogados y particulares. Estos últimos, me solicitan para que traduzca poderes notariales, contratos de trabajo, certificados de antecedentes penales, de nacimiento y defunción, entre otros.

Traduzco principalmente del francés al español, aunque también realizo traducciones juradas y jurídicas inversas del español al francés.

¿Qué herramientas son indispensables en tu trabajo?

Los códigos, la jurisprudencia, los libros especializados en traducción jurídica, los diccionarios bilingües y monolingües, tanto en línea como en papel. Utilizo también un programa que me permite crear y alimentar mis propias memorias de traducción y gestionar mis bases terminológicas. Asimismo, en traducción literaria utilizo los corpus en línea como el CORDE y el CORPES.

¿Qué opinas de la traducción automática?

Opino que hay que andarse con ojo con la traducción automática. Hace poco, publiqué en mi blog un artículo sobre Los motores de traducción y la traducción jurídica. Je t’aime, moi non plus, en el que concluyo que los motores de traducción, por muy potentes que sean, ofrecen una inteligencia, pura y simplemente, artificial y, en no pocas ocasiones, incurren en errores, contrasentidos, que pueden ser nefastos en un trámite ante la administración o en una transacción. Ahora bien, esto no significa que haya que traducir como antaño, sino que los avances tecnológicos deben utilizarse con discernimiento: las memorias de traducción, así como los programas de gestión terminológica pueden acompañarnos en nuestra laboriosa tarea sin llegar a reemplazarnos, so pena de menoscabar la calidad de la traducción.

¿Cuáles son las principales inquietudes de los clientes que piden una traducción jurada? 

Para llevar a cabo un proyecto de envergadura se tienen que respetar tres pilares: calidad, tiempo y precio. Estos pilares son las inquietudes o exigencias de mi clientela: recibir una buena traducción o interpretación, en un plazo determinado y por un precio justo.

¿Qué es lo que más te gusta de tu profesión? ¿Puedes explicarnos el por qué?

Es un trabajo muy enriquecedor, intelectual y socialmente hablando, porque construyes puentes entre dos culturas e inevitablemente te conviertes en un eslabón imprescindible de la cadena comunicativa, en el vínculo entre dos personas o entre una persona y las autoridades.

El contenido de mi trabajo es muy variado, y en ocasiones tengo acceso a información confidencial que solo está en manos de la justicia.

Además, me resulta muy gratificante entregar una traducción bien hecha o ser capaz de interpretar con tino.

Para un traductor, la presencia digital es ¿útil, necesaria o imprescindible?

Yo diría que para cualquier trabajador autónomo la presencia digital es útil y necesaria. Yo tengo un sitio web (www.tradinter.eu) en el que menciono quién soy, mis valores, mi trayectoria, qué servicios ofrezco y cuál es mi valor añadido con respecto a otros traductores. Creo que ese tipo de informaciones generan confianza y seguridad en quienes no te conocen. También me muevo en LinkedIn.

¿Podrías contarnos alguna anécdota interesante de tu trabajo?

Estos años de profesión me han permitido vivir experiencias de todo tipo: durante el confinamiento, cuando Bruselas vacía parecía apocalíptica, he salido en plena noche a interpretar a comisarias de policía. He acompañado a unos agentes de policía durante un registro, he interpretado durante la reconstrucción de un asesinato,  a una persona acusada de homicidio involuntario, y a personas que solicitaban asilo político en Bélgica.

¿Cómo ves el futuro de los traductores e intérpretes jurados?

Siempre habrá personas sospechosas, encausadas o acusadas que necesiten intérpretes jurados. Seguirá habiendo casos a escala internacional que requieran la traducción de documentos, y personas que deseen invertir en otro país y necesiten la traducción de un poder notarial, por ejemplo. En esta profesión sí hay futuro, lo que no sé es si será boyante.

En lo que a mí respecta, deseo continuar ejerciendo mi profesión con esmero y dedicación. Darme más a conocer para ofrecer mis servicios a más gente.

¿Por qué dirías que Bruselas es una ciudad TOP?

Bruselas es TOP porque me ha permitido desempeñar un trabajo que me encanta, en esta ciudad me casé y es donde nacieron mis hijos. Bruselas es TOP por su diversidad cultural, por sus aceras de adoquines encharcados por la lluvia y por sus joyas arquitectónicas de siglos pasados. Bruselas es TOP por sus zonas verdes y por sus barrios dispares. Bruselas es TOP por su gente: la autóctona, amabilísima, y la llegada de otros países.

¿Te animarías a compartir tus direcciones favoritas de Bruselas?

Un parque donde ir a pasear: el Bois de la Cambre.

Un museo para pasar una tarde con niños: el Museo Real De África Central de Tervuren.

Un restaurante donde comer un plato típico belga: La Meute en Uccle.

Un café especial: el que me hace mi marido cada mañana temprano y el café Eden, en Châtelain.

Una librería: Tropismes.

Una cervecería o lugar para tomar una copa: en el Café Belga de Flagey.

Las mejores vistas de Bruselas se tienen desde: el lugar donde se encuentra el arcángel Saint Michel, el patrón de Bruselas, encaramado en el ayuntamiento de la Grand Place.

Un lugar especial para hacerse una foto: en la galería central del Palacio de Justicia: algo sombría, pero majestuosa e imponente.

Teresa Elola-Calderón
teresa@tradienter.eu
www.tradinter.eu

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